HIPOCONDRIA
Hace ya un año me empezaron a doler los tendones de aquiles. No era un dolor insoportable, sólo molestaba, a veces la sensación era que se habían cristalizado y al empezar a andar se iban deshilachando. Mientras incubaba el temor a algún tipo de enfermedad que afectara al reblandecimiento de mis tendones, me hice unos análisis para ver si había conseguido domar mi colesterol. Efectivamente, todo en orden. Bueno, todo menos la Creatinkinasa, cuyos valores estaban disparados. Y tenía que ver con los músculos. Todo empezaba a cuadrar.
Busqué por Google e identifique tres posibles enfermedades que respondían a mis claros síntomas. Fuí al traumatólogo que me dijo que no los tenía ni inflamados, me hicieron radiografías y nada. ¿Y la Creatinkinasa, listo?. Al reumatólogo, me contestó. Ir al reumatólogo era tocar, sin duda, el más profundo de los fondos. Quizá tenía artritis. Me hice nuevos análisis y una resonancia.
La semana pasada tuve mis análisis y lo ví: Positivo en Hepatitis-B. Sudores fríos recorrieron mi cuerpo, me miré al espejo y allí estaba, amarillento, llamé a mi familia para decirles que les quería, pensé en dejar el trabajo y dedicarme a estar con mi hijo... hasta que S llegó y me dijo que lo que estaba mirando eran los diferentes rangos de la Hepatitis-B. Había salido todo negativo.Hasta la Creatinkinasa.
