« marzo 2008 | Inicio | mayo 2008 »

abril 2008

abril 29, 2008

"Recién acabas de cumplir 82 años.

9788449321023  Y sigues siendo bella, elegante y deseable. Hace 58 que vivimos juntos y te amo más que nunca. Hace poco volví a enamorarme de ti una vez más y llevo de nuevo en mí un vacío devorador que sólo sacia tu cuerpo apretado contra el mío. Por la noche veo la silueta de un hombre que, en una carretera vacía y en un paisaje desierto, camina detrás de un coche fúnebre. Es a ti a quien lleva esa carroza. No quiero asistir a tu incineración; no quiero recibir un frasco con tus cenizas. Oigo la voz de Kathleen Ferrier que canta Die Welt ist leer, Ich will nicht leben mehr [El mundo está vacío, no quiero vivir más] y me despierto. Espío tu respiración, mi mano te acaricia. A ninguno de los dos nos gustaría tener que sobrevivir a la muerte del otro. A menudo nos hemos dicho que, en el caso de tener una segunda vida, nos gustaría pasarla juntos".

abril 28, 2008

AVORIAZ 2008

Iba a contar mi viaje a Avoriaz con todo lujo de detalles pero han pasado dos semanas ya, y como no encuentro tiempo para sentarme a escribir, así que la entrada va a ser un poco basura.

Salimos temprano, tan temprano que me quedé dormido. No fue en exceso porque conseguímos llegar al aeropuerto con tiempo, muy justitos pero con tiempo. Embarcamos los últimos que al final es lo más cómodo y llegamos a Ginebra cayendo el diluvio universal. Tras la adquisición de las ya tradicionales cervezas para el camino embarcamos en el autobús con miedo a liar la del año pasado, pero no, este autobús iba con un cuarto de baño y nevera de serie. A medida que llegabamos a Avoriaz ibamos encontrándonos los efectos de la lluvia sobre la nieve. El día anterior había mirado que había 230 cm pero me estaba acojonando por si al final nos quedabamos sin poder deslizarnos por las pistas franco-suizas.

Una vez instalados, con el material alquilado y debidamente perfumados fuimos a cenar. Durante la cena que compartíamos con Ingleses e Italianos cayó otro diluvio. Durante un buen rato dudé si liarme y acabar a cuatro patas regado de cerveza o recogerme para irme a dormir y ser persona al día siguiente. Esperanzado pq la nieve aguantara opté por la segunda opción. La Gymkana del primer día al final fue divertida aunque nos metieron por nivel de ski en los grupos y el mio iba con ventaja pq ibamos mucho más rápido que el resto entre prueba y prueba. Momento antes del comienzo, con un tiempo cojonudo:

N578373021_520986_5702

Tuvimos que deslizarnos con bicis-skis y con un slide-snake. Todo muy divertido sino hubiera sido pq luego había que subirlo todo andando. Perdí un bronquio y un alveólo en cada subida. Después de muchas pruebas por media estación tuvimos que hacer un muñeco. Todos muy sonrientes y eso que todavía no sabíamos que habíamos ganado. El premio era un GPS.

N578373021_520991_7215

   La gymkana me dejó hecho unos zorros y tras unas cuantas bajadas más me dediqué al ski social, un clásico en este viaje en el que se encontraban auténticos figuras. El ski social básicamente consiste en tomar un bar y acabar con todas las cervezas inicialmente para seguir a base de gin tonics.

N771972659_419037_919

                 El tiempo continuó un poco estúpido aunque he tenido que cambiar mis creencias de que la lluvia se carga en muy poco tiempo la nieve. Otra de las actividades remarcables fue el trineo tirado por perros. Es verdad que tuvimos un comienzo accidentado, cayéndose alguno con los perros por una ladera, uno en una posición poco ortodoxa siendo arrastrado por el trineo, otro viendo como el trineo se alejaba sin él mientras hacía una foto. Cuando conseguimos controlarlo fue todo coser y cantar, estuvimos bajando por un camino de 5 km y la verdad es que es divertido. Lo malo fue la subida pq como eramos muchos nos engancharon pocos perros a cada trineo y lo único que nos faltó fue coger a los perros en brazos para subir. Llegué al apartamento con flojera de piernas.

N695259052_470981_6291

El penúltimo día dejó de llover y se puso a nevar a lo bestia. Asi que para celebrarlo decidimos bajar por una negra fuera de pista. Lo bajé pq era cuesta abajo. Que mal voy yo hundiéndome por la nieve con la de videos de ski extremo que he visto y la empatía que derrocho cuando les veo bajar.

La última noche, ya sin piernas y hasta con los ganglios del cuello inflamados - Sí, soy muy poca cosa y el dormir poco  mezclado con esfuerzo físico hace que mi cuerpo empiece a resentirse - salí un poco por la noche. Y fue testigo del momento estelar del viaje cuando uno de los interfectos empezó a mover algo rápido a una canadiense que andaba por allí, golpeando su cabeza contra la barra del bar. El sonido fue seco pero absolutamente perceptible por los quince que estabamos allí. Al principio creí que ibamos que tener que ir a la gendarmerie pero esta canadiense era mutante- la tía iba con unas zapatillas sin calcetines, como si estuvieramos en la playa - y ni sangró ni perdió siquiera el conocimiento. La Canadiense mutante:

N695259052_470984_7580

abril 02, 2008

FOTOSINTESIS

Una de las típicas sandeces que siempre ando diciendo es que tenía que haber nacido en una latitud más septentrional. Cada vez me gusta menos el calor y las temperaturas veraniegas las padezco. Me gusta ver llover, prefiero tener que abrigarme a llegar a ese momento en el que no sé que más ropa quitarme y elegiría siempre montaña antes que playa.

Todo esto se va al traste cuando me adelantan la hora y tengo más horas de luz al día, siento como que vivo más y me da muy buen rollo. Pensar en vivir en sitios donde es de noche a las cuatro de la tarde me da urticaria existencial y sería un candidato a flotar en prozac. Y no es cuestión de costumbre, cuando las gentes de esas latitudes (antes) envidiadas se vienen enseguida disfrutan de que a las ocho y media de la tarde ( noche siempre para ellos ) sea de día. ¿Cuál es el sitio perfecto para vivir, que no haga un calor pegajoso en verano pero que me permita más horas de fotosíntesis?