ANGELITO
Ya comenté una vez aquí la vez que llegué a la universidad para hacer un examen, como salí mecánicamente del Renault 5, cerré con la llave puesta en el contacto y como mi amigo Nacho, tras el examen, se ofreció a reventarme un cristal con un gato. Es verdad, que su buena disposición se vio ensombrecida por su poca puntería al lanzar el gato contra el coche.
Los tiempos cambian que son una barbaridad y mis liadas actuales se ajustan a mis nuevas realidades. Hoy hemos ido la familia nuclear a hacer la compra, la hemos hecho con la habitual rapidez gracias al cartesianismo de S al hacer la lista de la compra - pero ésto es carne de otra entrada -.
Hemos pagado y mientras ella iba por provisiones en forma de fruta yo me he bajado con el retoño y con un carro hasta arriba al parking para ir colocando a todos en su sitio. Primero todas las bolsas y cuando ya estaba en el maletero como figuras de Tetris he puesto al niño en su silla y le he dado las llaves para que se entretuviera mientras le ataba. He cerrado la puerta del lado del niño mientras pensaba que buen padre estaba hecho; me disponía a abrir la del conductor para ir a buscar a su madre cuando me he dado cuenta. La combinación entre niño+llaves del coche+puertas cerradas se había convertido en un problema.
He intentado abrir compulsivamente a la vez que trataba de digerir lo que estaba pasando. El niño estaba cerrado en el coche, mi móvil, las llaves de casa estaban dentro con él y su madre no estaba con nosotros. He empezado a sudar a mares y a decirle al niño, que tenía la llave en las manos, que le diera al botoncito. Su respuesta ha sido sonreir y agitar su mano.Es una verdadera lástima que la alarma de mi coche se active con el movimiento. Así, la situación era esta: Mi hijo estaba encerrado en el coche y empezando a hacer pucheros, yo esperando a que viniera S para poder hacer algo, la alarma sonando y la gente que pasaba preguntándome si podían hacer algo; supongo que mi cara tenía que ser un poema.
En este momento de éxtasis ha aparecido su madre consiguiendo elevar un punto la tensión al decir/gritar desde unos diez metros de distancia que no se lo podía creer. En ese instante otro buen hombre nos ha ofrecido su ayuda. Le he pedido el móvil y he llamado a mis padres - que han tardado poquísimo en ponerse en marcha - para que se pasaran por mi casa y recogieran una copia de las llaves del coche. El señor hecho bondad antes nuestros ojos se ha ofrecido a acercarme a algún lado. Al rato, más rato del deseable pues el tipo-bondad iba pisando huevos y yo pelín histérico, estaba saltando con una agilidad pasmosa de la terraza de mi vecino a la mía (tampoco tenía llaves de casa ). He agarrado la copia y el señor al que le he dado las gracias medio millón de veces me ha llevado al parking. He bajado corriendo hacia donde mi familia tenía el circo montado, dándole al botón de abrir sin parar a medida que me acercaba. Se ha dormido al poco rato de irte, me han informado. Angelito.
El chico es un ángel, no cabe duda, aunque viéndolo de otra forma vas a tener que poner las llaves a resguardo y en lo posible que S lleve las copias consigo para ahorrarte el esfuerzo de otra maratón.
Tuviste suerte, al menos no andaba Nacho por ahí.
Publicado por: Hang Tucker | mayo 16, 2008 a las 04:10 a.m.
Joder Raúl,
la que has liao!. Me has puesto los pelos de punta. A nosotros nos paso algo parecido pero sin llaves ni leches, ya te contaré.
Un abrazo,
Miguel.
Publicado por: Miguel Skywalker | mayo 16, 2008 a las 01:58 p.m.
¡Guau! que anécdota. Te imagino, ahora a posteriori, en semejante situación y no puedo por menos que descojonarme un poco.
Un saludo... padrazo.
Publicado por: Jose | mayo 19, 2008 a las 10:37 a.m.