Una vez más. La ducha de nuestro baño dijo basta. Salía agua por todas partes menos por donde debía, nuestra Fontana de Trevi particular. Quizá si lo hubieramos visto así...
Me fue encomendada la misión de quitar la ducha e ir a la compra de una lo más parecida posible. Agarré la caja de herramientas que tenemos en casa y me dirigí al baño raudo y solícito. La caja de herramientas que hay en mi casa parece de la Srta. Pepis, hay herramientas que son de tan mala calidad que parece que Mauro ha guardado alguno de sus juguetes. Evidentemente no fui capaz ni de mover un sólo centímetro la rosca que tenía que girar, no tenía medios y así se lo hice saber a mi superiora.
Mi Padre me prestó una llave inglesa, de esas que pesan, de las de verdad y hoy me he metido en la bañera a acabar de una vez por todas con el problema. y sí, lo he dado por terminado, me he creado otro. He conseguido poner la llave inglesa en su lugar y he empezado a dar vueltas... se movía...giraba y ... !clack!. Ese sonido no es el que hacen las cosas cuando se aflojan, cuando son libres y puedes llevártelas al Leroy Merlin a que te den una igual. A ese deconcertante sonido le ha seguido la caída de un trozo de plástico donde estaba enroscada la ducha que ha salido entera y con un trozo de algo que no tenía porque haber salido. Como buen manazas he ido corriendo a por el loctite para arreglarlo. La confianza en mi mismo era tan limitada que me veía pegado a la bañera y teniendo que llamar a los bomberos, o en urgencias con mis dedos pegados entre sí.
La bañera está en estos momentos clausurada y con el trozo que he arrancado aparentemente pegado en el sitio donde nunca debía de haberse desprendido. Tengo asumida mi torpeza y soy probablemente el tipo que con más alegría paga a fontaneros, manitas, pintores y arregla destrozos en general pero que digo yo que un poco menos manazas tampoco pasaría nada.

No quisiera haber estado en tu lugar. A medida que pasa el tiempo son más los temores y fobias que me asaltan en este tipo de cuestiones. Si algo así me ocurriera ahora seguramente caminaría por las paredes.
Publicado por: Hang Tucker | junio 17, 2009 en 12:01 a.m.
La frase crítica es 'me fue encomendada la misión'. En esas cinco palabras se centra el problema. Parece que junto con los testículos se nos da al nacer destreza reparatoria. Y no. La torpeza es mucho más frecuente que la habilidad con las herramientas. ¿Por qué se cree la gente que un fontanero gana bastante más pa$ta que un neurocirujano?
Abrazos
Publicado por: Hans | julio 03, 2009 en 08:05 p.m.